Wouter Weylandt falleció ayer en el descenso del Passo del Bocco, a 27
km de la meta de Rapallo, en la 3ª etapa del Giro de Italia. El belga,
nacido en Gante hace 26 años, sufrió una fractura en la base del cráneo
tras golpear violentamente con la cabeza contra un murete. Antes perdió
el equilibrio al rozar su pedal izquierdo con un guardarraíl, según
explicó Luca Guercilena, director de su escuadra, el Leopard de los Schleck.
Los intentos de reanimación, con masaje cardíaco, adrenalina y atropina,
resultaron vanos. Tampoco el casco pudo salvar su vida. Según Giovanni
Tredici, jefe de los servicios médicos del Giro, no había ninguna opción
de que sobreviviera, pese a que su equipo llegó al lugar del accidente
pasados apenas 30 segundos: "La muerte fue instantánea". La organización
quiso trasladar al ciclista en el helicóptero 118 de Génova, pero ya
había fallecido. La bajada del Bocco, sinuosa y técnica, se realizó a
gran velocidad.
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